lunes, 9 de marzo de 2015

2015 - Los primeros días

Hoy tuve en la Escuela de Estética al grupo Naranja en la primera hora de la mañana y luego al grupo Fucsia, los dos grupos disminuídos en número debido al paro docente. En el Naranja estuvieron presentes Cielo, Magui, Amparo, Héctor, Gabriel, Robertino y Felipe. Comenzamos charlando en clima muy distendido y plagado de risas, chistes y algunas actuaciones espontáneas que matizaron nuestras presentaciones; se cruzó facilmente la barrera inicial de la ansiedad que proviene del contacto con "otros nuevos", con otros desconocidos, de los que no se sabe bien qué esperar y tampoco se sabe cuál será la "actuación" que esperan ellos de nosotros, también se superó - sin sentirlo - la ansiedad que proviene de la indiscriminación de la tarea, de manera tal que nos encontramos inmersos en ella sin siquiera darnos cuenta de que nos habíamos sumergido allí.
Los chicos desmintieron las creencias previas de sus padres - algunos al retirarlos las manifestaron - respecto de sus posibles desempeños en la clase, superándolas ampliamente, por lo que hicieron y el modo en el que lo hicieron.
El espacio lúdico se instaló rápidamente y se generó ese ámbito de confianza y contención necesarios para que se manifiesten las singularidades más genuinas.
Comenzamos con pasaje de objetos imaginarios y entraron rápidamente "in lusio", aceptaron el "cómo sí" del peso, tamaño, textura, temperatura y demás características ocasionales del objeto, usándolo en pleno juego teatral. Luego despojamos a la palabra de su calidad de significante privilegiado, otorgando en el plano de la expresión el lugar de privilegio a otros significantes, tales como la materialidad de la voz (tono, intensidad, volumen, dicción, proyección, timbre). Más tarde extendimos la calidad de imaginario al espacio, visualizándolo como un espacio superpuesto al real, dando vuelta - por ejemplo - un panel de escenario y proponiendo se use como si fuese un bote.
Luego instalamos una situación dramática desde una pequeña secuencia de acciones, y el juego comenzó a ser absolutamente teatral. Allí se observó algún grado de desorden - absolutamente esperable - proveniente del entusiasmo por desempeñar cada uno todos los roles, esto es: querer ser simultáneamente ladrón-asaltado-policía y testigo, o periodista y entrevistado.
En el grupo Fucsia estuvieron presentes Felicitas, Laureano y Gabriel, a ellos se agregó Felipe, fue excelente el desempeño grupal. Es de hacer notar aquí, como cuando en ocasiones en los que está presente todo el grupo (e/ quince y veinte integrantes) algunos chicos se ordenan más en función de sus roles sociales al interior grupal, que a los roles que solicita la tarea propuesta, mientras que al tener (por el escaso número) la atención no tan repartida del docente y también la de sus pares, no rehúyen en modo alguno al rol específico de la tarea, sino que por el contrario lo desempeñan y además disfrutan de hacerlo.
 

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