Los saberes no pueden
construirse al igual que los conocimientos a través de la lectura, sin probar
de lo que se trata, sin producir aquello que se pretende; el objeto - en cambio
- puede construirse así en el caso de los conocimientos y por lo tanto pueden
ser evaluada su efectiva integración, a través de respuestas verbales, orales o
escritas, a determinadas preguntas. Los saberes, en cambio, no son
transmisibles de modo indirecto; no se pueden adquirir desde un manual, un
tutorial, un libro; para saber hay que probar, hacer, gustar, tocar. EL SABER
DA PODER DE USO. El material es explorado, cortado, estirado, retorcido; así es
como el que explora, corta, estira, retuerce, se apropia del material, se
empodera de él y, una vez que se ha apropiado se encuentra en condiciones de
producir con él; sólo si lo vemos, escuchamos, tocamos, gustamos u olemos
producir, estamos en condiciones de afirmar que sabe hacerlo.
Ahora bien, "la
evaluación jamás mejora lo aprendido, en el mejor de los casos: sólo lo
refleja" (E. Litwin, en: La evaluación de los aprendizajes en el debate
didáctico), entonces, siendo rigurosos debemos reconocer, que aún en el
caso de que el estudiante no haga lo que se espera que haga en una instancia
evaluativa, no se puede seguir de ello que el estudiante no ha adquirido el
saber.
Criterios
evaluativos:
La selección de estos criterios debe hacerse teniendo en cuenta los
propósitos planteados en el proceso que se evalúe. Es de suma importancia
entonces, tomar como referencia la totalidad del proceso realizado y no sólo
los productos conseguidos.
Así es que se tendrán en
cuenta:
#La aceptación del como sí o
sí mágico en situaciones diversas.
#La efectiva separación y/o
superposición de los espacios, real-imaginario, ficción-público.
#La aceptación y disfrute del
desempeño del rol.
#La continuidad ficcional sin
interrupciones del rol personal.
#La mantención de la
organicidad.
#La comunicación intraescena.
#La comunicación extraescena.
#La comprensión y el sostenimiento
de las tesis subyacentes en el aspecto semántico.
#La aceptación de la
protección ficcional.
#La disposición ante la
asunción del riesgo que ofrece el desafío dramático.
#La comprensión de la
importancia central de la gestualidad significante actoral corporal.
#La comprensión y aceptación
de la necesidad actoral del trabajo sobre sí mismo.
#La comprensión de la
relevancia de las aptitudes técnicas.
#El avance en el abandono del
temor a la exposición.
#La comprensión de los
diferentes grados de la improvisación y su efectivo recorrido.
Instrumentos
El docente debe explicitar a
los alumnos aquello que se evalúa en cada instancia, de esta manera los niños
podrán reflexionar sobre los logros de aprendizaje alcanzados. En un primer
momento (muy mínimo) es solo el docente el que determina las pautas de
evaluación, clarificando conceptos para que el grupo de alumnos tome
conocimiento del lenguaje técnico y los elementos que se evaluarán. Luego se
habilitará una instancia en la que la observación y reflexión crítica de los
trabajos se realizará conjuntamente entre alumnos y docente, teniendo como
objetivo subrayar los aciertos, enriquecerlos, y dar la oportunidad de
modificaciones y corrección de los errores y dificultades observados durante el
proceso en relación con los propósitos planteados. Dentro de esta concepción
evaluativa se proponen como instrumentos adecuados, y que deben ser usados en
alternancia e integradamente: la autoevaluación, la devolución y la evaluación
grupal.
- La autoevaluación permitirá a los alumnos reflexionar sobre su propio proceso, revisando y valorando sus posibilidades expresivas y comunicativas, comparando su progreso con lo que esperaba lograr y detectando los obstáculos que ha enfrentado y sus logros.
- La devolución habilitará un espacio de dialogo en donde el docente con los alumnos realizan ajustes acerca de los modos en que realizaron la improvisación o ejercicio en los que intervienen el cuerpo, el espacio, la relación grupal, los procedimientos de ficcionalización, etc. De esta manera se aclaran los alcances del contenido que se está trabajando, verbalizando valores y conceptos propios de la materia.
- La evaluación como construcción grupal en la que se abre el debate sobre los roles, la dinámica grupal, los contenidos trabajados, la producción, etc.
Indicadores
- Informes narrativos, bitácoras
En cualquiera de las
situaciones la información evaluativa no debe restringirse a la reseña de los
puntos débiles, sino que debe comprender un diseño necesario para la
modificación en acción de los errores detectados, y también la asunción
comprensiva de los avances y éxitos. El resultado de una evaluación deberá
incidir no sólo sobre las conductas de los estudiantes, sino también sobre las
del profesor, sobre la planificación, sobre la propia evaluación y sobre los
instrumentos de apreciación.
Se evalúa, por lo tanto, sobre
situaciones cotidianas del aula y en condiciones reales de trabajo, no
mediante instrumentos ajenos a la dinámica teatral.
Estrategias
Sobre todo procesuales,
permanente acción-reflexión; hacemos y reflexionamos sobre lo que hacemos,
hacemos y reflexionamos - por lo tanto - en constante construcción de
experiencia, retroalimentación y crecimiento espiralado.
Las diagnósticas son
instantáneas, una sucesión de fotos; obsérvese que la final de ayer es la
diagnóstica de hoy.
La evaluación final - final en
rigor - es aquella que hacemos nosotros, el grupo completo: los estudiantes, el
coordinador (que es el docente) y el público. Estamos hablando de expresión
dramática, y en el teatro, la mitad es la que recibe esa objetivación de contenidos subjetivos en
situación de encuentro (el hecho dramático): el público.
Es de hacer
notar también que las procesuales son también diagnósticas (no se puede ignorar
a la diagnosis como componente constante en la evaluación de un proceso) y
finales (no es lícito inconsiderar la posibilidad de recortar el proceso y
decir: “hasta aquí”). Con esto quiero dejar en claro que estas divisiones son
meramente arbitrarias, la trama real es orgánica, muy lejana a “la máquina”, en
ella conviven, se superponen, imbrican y entrelazan íntimamente a punto de fundirse:
lo procesual, lo final y lo diagnóstico.
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