o
Grupo
Naranja:
El grupo concurre al taller en el turno mañana, en la
primera hora del día lunes. Es su
contacto inicial con el lenguaje, salvo el caso de aquellos integrantes que
asistieron hace dos años al Grupo Chocolate. Están en plena etapa de
discriminación de la tarea, allí dónde
se encuentra el “para qué de la reunión”
.
Entran fácilmente “in
lusio”, sin que medien consignas teóricas, sino aceptando íntegramente la
propuesta dramática del docente de forma inmediata, donándole toda su
gestualidad significante, sumergiéndose así en el juego dramático. Son
plenamente conscientes de lo que sucede, prueba de ello es que pasada una
semana pueden recordar “qué hicimos” la
semana anterior, ingresándolo en la memoria semántica y formando sistema.
Trabajan a grupo total, no están en condiciones (tal como es
absolutamente esperable) aún de trabajar en grupos parciales, tampoco pueden
todavía generar creaciones dramáticas autónomas sin que medie la expresa
intervención docente; aunque sí van mechando propuestas que diversifican el
juego dramático a tono con sus propios contenidos subjetivos.
o
Grupo
Fucsia:
El grupo asiste al taller en la segunda hora de la mañana
del lunes, es un grupo heterogéneo en su constitución, más esto no es obstáculo
para el normal desarrollo de las actividades pertinentes al crecimiento de la
mayoría de sus integrantes en el aprendizaje del arte dramático. Son capaces de generar dramaturgia
propia de forma autónoma sin más necesidad que la clara formulación de
consignas que les sirvan de punto de
partida y arranque de su construcción. Sí se observan algunos casos - puntuales
- de un fuerte temor a la exposición,
que conspira con la apropiación de los medios de expresión y comunicación
teatral. Se deberá trabajar en consecuencia en la constitución de un clima de
confianza y contención grupal que permita la liberación del temor a la
exposición, de modo de remover el obstáculo citado, a través del abordaje
lúdico; y en hacer especial hincapié en la realidad de la protección ficcional.
Aceptan y disfrutan de juegos y ejercicios de concentración,
mantenimiento de la atención focalizada y fortalecimiento de la atención
periférica.
o
Grupo
Violeta:
El grupo concurre al taller el día lunes en la primera hora
del turno tarde. Es un grupo en el que
aún los que tienen su primer contacto con el lenguaje en la Escuela se
encuentran en condiciones de asumir consignas complejas, como aquellas que
apuntan a componer personajes más allá de su caracterización externa y
abandonar el definitivamente el mero
desempeño de roles.
Sí debe tomar nota de que es necesario trabajar en la ruptura de estereotipias
repetitivas de contenidos televisivos
y/o cinematográficos, que ocupan el centro del campo del consumo de
bienes culturales dramáticos, provienen
de usinas de la massmedia y objetivan una cultura extraña a la genuinamente
artística.
El grupo está en posibilidades ciertas de emprendimientos
artísticos de impacto comunitario, es extraordinariamente ordenado y permite
“volar alto” a los propósitos docentes. No existen problemas de dinámica
grupal, aunque sería muy saludable se
lograra la interacción fluida entre subgrupos que suelen aparecer en el trabajo
a grupos parciales muy marcados.
Al grupo concurren
dos chicos integrados acompañados de su maestra especial integradora, en la
exacta medida de sus posibilidades se han integrado en grado máximo, uno de
ellos lo hace con gran autonomía, el otro necesita del acompañamiento casi
permanente del docente.
o
Grupo
Protección:
El grupo asiste al taller los días lunes de 18:40 a 20:00 en
el edificio de la Sociedad de Protección a la Infancia, pues este taller es de
extensión de la Escuela de Educación Estética.
Este año, luego de
tres encuentros en los que se trabajó en grupos separados de niñas y niños con
una extrema diversidad de franja etaria - así era lo que se hacía de acuerdo a
las condiciones institucionales - se logró conformar un grupo integrado tanto
por niñas como niños que concurren al taller en un espacio especialmente
acondicionado para su desarrollo, y con el acompañamiento permanente de una
cuidadora de la institución. Se acotaron además los límites de edad en el
extremo de los más chicos, esto es: ya no hay bebés de jardín maternal en la
clase de teatro. Esto posibilita un salto de calidad pedagógica extraordinario.
Es cierto que se mantiene el inconveniente de la diversidad
en la franja etaria, pero ya no está en la categoría de “extrema” y por otro
lado la presencia de todos sin discriminación por sexos, hace que el trabajo
pueda ser todas las semanas para todos y no una semana para las niñas, una
semana para los niños.
Trabajan ahora contenidos específicamente dramáticos, sin el
cruce constante de problemáticas extrañas a los objetivos del taller. Llevamos
dos encuentros con estas nuevas condiciones, y si bien el contexto sigue siendo
el judicializado, nada se ha dado antes en el lugar, tan parecido a una escuela
y de las mejores prácticas pedagógicas como son las de los servicios propios de
la Dirección de Educación Artística, dada la libertad metodológica de la
enseñanza del objeto de saber que portan y ayudan a construir a otros.
Están ávidos de hacer, entran en procesos ficcionales con
facilidad. En este nuevo ámbito espacial se mueven cómodamente. Se divierten y
juegan dramáticamente. Hay sí diferencias muy grandes entre los mayores que han
tenido contacto con el lenguaje en años anteriores en aquél espacio caótico
cruzado por otras dinámicas convivenciales y que a pesar de ello muestran a las
claras que se han apropiado de gran cantidad de contenidos teatrales y pueden
ponerlos en las producciones en algunos casos con excelencia artística, y los
más chicos o los que tienen su primer contacto con el lenguaje. Están en
posibilidades de producir representaciones teatrales organizadas.
o
Grupo
Verde Oscuro:
El grupo cursa el taller los días miércoles en la primera
hora del turno tarde, en él se puede realizar una nítida clasificación de
subgrupos, a saber: a) los que muestran una gran capacidad de crecimiento en la
producción dramática, b) los que poseen esa capacidad y no la muestran por
estar muy a menudo superados por el rol social y c) los que por ser nuevos y
aún encontrarse en plena etapa de discriminación de la tarea y con dificultades
de ubicar “su lugar habitable” en la dinámica grupal. Esto implica la necesidad
de un gran trabajo en lo que hace a: 1) posibilitar que no se retarde el
crecimiento del subgrupo “a”, 2) generar la preferencia por el rol dramático
por encima del social en el subgrupo “b” y 3) realizar un acompañamiento e
intervención constante para habilitar el encuentro de “su lugar” a los
integrantes del subgrupo “c”. A pesar de que pudiese pensarse que este
diagnóstico constituye un “mal
diagnóstico” para el grupo, no lo
es, pues es muy posible trabajar en las direcciones citadas.
Al igual que el Violeta, el grupo está en posibilidades
ciertas de emprendimientos artísticos de impacto comunitario.
o
Grupo
Turquesa:
El grupo asiste al taller en la segunda hora del turno tarde
del día miércoles. Es un grupo de dinámica caótica, propia de la edad. Están en
plena transición hacia la concienciación del objeto teatral. Necesitan que el
docente se involucre en el juego dramático, ponga en marcha y precise
claramente la estructura dramática y efectúe los señalamientos pertinentes de
acuerdo a los emergentes, permitiendo la constante corrección del rumbo. El
trabajo se debe centrar en la discriminación de lo específicamente dramático,
desde el uso del espacio, pasando por el ejercicio del rol, la constitución del
conflicto, las acciones y la construcción de trama, hasta la percepción
experiencial de la necesaria presencia del público para la constitución del
hecho dramático.
o
Grupo
Dorado:
El grupo concurre al taller los días jueves de 17:30 a 18.40.
Se ha logrado consolidar un grupo de buen número: siete integrantes.
Si bien prácticamente la totalidad de quienes asisten , han tenido un largo contacto con el
lenguaje, las características específicas de la propuesta pedagógica del taller
los coloca frente a un modo de aprendizaje teatral que implica que deban
deconstruir, si bien no sus procesos de aprendizaje anteriores, sí los sentidos
que producían al transitarlos, permitiendo así la construcción y encuentro de
nuevos sentidos, que al darse de presencia configuren una importante cadena de “insights” (“caída de fichas”, “iluminaciones
súbitas”), que transformen su práctica. El grupo se encuentra en excelentes
condiciones de realizarlo, su receptividad es muy alta. Están en condiciones de
comenzar a sostener conductas escénicas orgánicas y a encarar la composición de
personajes. Recortan los conflictos con claridad y mantienen los objetivos de
los personajes. Experimentan un claro progreso en el ejercicio de su
gestualidad significante asumiendo su totalidad corporal y la posibilidad de
transformación del instrumento
expresivo-comunicativo.
o
Grupo
Amarillo:
El grupo cursa al taller los días viernes por la mañana en
la segunda hora. Podría denominarse al grupo: “Amor extremo por lo
escenográfico”, no siendo esto un obstáculo en su crecimiento en el aprendizaje
dramático, aunque sí dificulta en alguna medida el óptimo uso del tiempo de
clase. Se debe efectuar una constante negociación entre esa tendencia a generar
el mundo que habitan las creaturas teatrales y la necesidad de poner el acento
en la propia creación de las creaturas. El ambiente grupal es excelente, la
dinámica es fortísima… de muy alta energía, esto posibilita un vuelo
imaginativo amplio y grandes horizontes creativos. Les cuesta aceptar
intervenciones que corten la ficción para propiciar la reflexión sobre la
acción, pues las juzgan una interrupción al goce que les produce el juego
ficcional. Esto hace que las intervenciones se realicen de modo muy preciso
ante la aparición de emergentes que las hagan necesarias y sin que se noten
como “cortes”.
o
Grupo
Bordó:
El grupo asiste al taller los días viernes a la tarde en la
segunda hora. Es un grupo sumamente
heterogéneo en su constitución, poco a poco está logrando el orden mínimo
necesario en el normal desarrollo de las actividades indispensables
para su aprendizaje. La citada heterogeneidad implica que mientras algunos de
sus integrantes están en condiciones de realizar producciones teatrales
organizadas, otros puedan apenas participar de juegos reglados con consignas
extremadamente simples, que
propician la adquisición de esquemas
básicos para el juego específicamente dramático. La dinámica grupal es lo
suficientemente caótica como para ameritar la intervención docente casi
permanente, precisando la tarea específica y los objetivos comunes. Hay una
preeminencia del ejercicio del rol social por sobre la tarea, que implica un
operar constante para volver al camino.